Descubre cómo aprender con juegos de mesa es posible. Potencia el aprendizaje significativo en el aula y en casa, mejorando la motivación, la creatividad y el desarrollo socioemocional de los niños.
A la pregunta “¿Prefieres jugar o prefieres estudiar?” ¿Qué crees que van a contestar mis alumnos? Si te haces este planteamiento, sabrás cuál va a ser la respuesta mayoritaria y, siendo así, ¿no crees que merece la pena introducir juegos de mesa en el aula para que los alumnos aprendan jugando? Si la respuesta es sí, seguro que te gustará este artículo.
Platón decía: “Puedes descubrir más de una persona en una hora de juego que en un año de conversación”. Esto nos viene bien a los docentes para observar a nuestros alumnos, pero también le puede venir muy bien a los padres para observar a sus hijos.
Todavía no vamos a entrar en los beneficios a nivel curricular. Algo que nos debe importar, desde luego, a los docentes. Pero, a veces, nos olvidamos de algo tan importante, o más, que lo curricular. Nos olvidamos del aspecto socioafectivo.
La frase de Platón define perfectamente lo que se consigue al ponerle a los niños un juego delante. El docente va a desaparecer. ¿Todavía piensas que eso es algo malo? No lo es, te lo aseguro. Los niños, y los no tan niños, se desinhiben cuando hay un juego delante de ellos. Dejan de pensar por un momento en el qué dirán sobre ellos. Dejan de poner barreras a su verdadera forma de ser y se muestran como son realmente. Esa es la verdadera potencia que tenemos a nivel socioemocional utilizando un juego: Vamos a ver, realmente, cómo son los niños. Puede parecer una tontería, pero puede que este sea el mayor potencial que te pueda aportar usar un juego en un aula o en tu casa con tus hijos. No hay una herramienta mejor para ayudar a alumnos que conocer realmente cómo son.
Está demostrado que los juegos ayudan también a mejorar la tolerancia a la frustración, el respeto al turno de palabra, la resiliencia… aprendizajes que, aun no siendo curriculares, van a mejorar aspectos sociales en nuestros alumnos que, en su futuro laboral, seguramente usen más que muchos otros contenidos curriculares.
¿Sigues teniendo tus dudas de si usar juegos de mesa para educar? Pues vamos a meternos ahora en el terreno de los beneficios académicos que tiene utilizar juegos con tus alumnos.
Vamos a analizar lo que la neurociencia nos dice que pasa en nuestro cerebro cuando nos ponemos a jugar. El cerebro genera una serie de neurotransmisores que, a su vez, nos aportan una serie de beneficios:
DOPAMINA: Genera placer y felicidad. Motiva al aprendizaje, memoria y toma de decisiones.
OXITOCINA: Fomenta la confianza en el grupo. Relaciones sociales.
SEROTONINA: Proporciona felicidad. Se genera al superar retos y conseguir recompensas.
ENDORFINAS: Se genera al superar retos y proporciona motivación de seguir superándose.
ACETILCOLINA: Forma recuerdos y construye nuestra memoria.
ADRENALINA: Se genera en juegos activos como scaperoom. Mejora la predisposición al aprendizaje.
Como puedes ver, el cerebro de los alumnos es el gran aliado de cualquier docente. Tú has puesto un juego a disposición de ellos y su propio cerebro se ha encargado de generar en ellos felicidad, motivación, seguridad en ellos mismos y en su grupo, mejoría en la predisposición al aprendizaje…
Por no hablar de los estudios que demuestran que el juego desarrolla un aumento de la materia gris del cerebro que es la responsable de la percepción espacial, la memoria, la planificación estratégica y la coordinación.
Podríamos diferenciar entre juego serio, que sería crear un juego para trabajar algo concreto de mi asignatura pero a través de mecánicas de juegos, y ABJ utilizando juegos ya existentes que utilizaríamos en nuestras aulas con un propósito concreto, pero sin modificar el propio juego. Por ejemplo, puedo usar el juego Diamant, de Devir, simplemente para trabajar la toma de decisiones y el concepto de división (repartir) cuando conseguimos las gemas entre varios. Tanto en un caso, como en el otro, conseguiremos aumentar la motivación de los niños, como ya llevamos explicando en todo el artículo.
Sin lugar a dudas, introducir los juegos de mesa en nuestro entorno de aprendizaje es fundamental si queremos realizar una educación del Siglo XXI y huir de la clase magistral. Incluso, si nuestros alumnos no mejoraran sus resultados, simplemente los mantuvieran ¿no sería mucho mejor que ese aprendizaje lo hubieran adquirido de una manera más atractiva para ellos generando con ello un aprendizaje más significativo? Yo lo prefiero, ¿Y vosotros?.
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Muy buen artículo como abre bocas. El tema es muy extenso y ameritaría toda una sección, o su propio sitio web. ¿Alguien conoce algún sitio así?